Doctora… ¿Es verdad que Saxenda y Victoza son un invento maravilloso para perder peso?

 

Pues si y no, y ahora te cuento todo lo que necesitas saber sobre Saxenda y otros fármacos muy parecidos.

Soy la doctora Maite, y enseño a mujeres de cualquier edad a comer bien para que puedan perder centímetros de cintura, mejorar su salud, vivir con menos antojos y hambre y más energía vital y más autoestima, usando dietas bajas en carbohidratos y ayuno intermitente.

Saxenda y Victoza son dos fármacos que tienen distinto nombre comercial, pero son lo mismo, porque ambos tienen el mismo principio activo, que se llama Liraglutide.

Ambos se pinchan como la insulina, una vez al día, pero que no son insulina.

El Liraglutide en realidad es una hormona artificial, que cuando te la pinchas te empuja a activar más cantidad de insulina.

El Liraglutide se inventó para tratar a los diabéticos tipo II, (los diabéticos de pastillas) porque se vio que, al activar más cantidad de insulina, ayudaba a estas personas a mantener sus glucemias dentro de rangos normales.

También se vio que, como efecto secundario, quitaba la sensación de hambre. En definitiva, normalizaba glucemias, lo que es muy bueno, y quitaba el hambre ayudando a estos pacientes a perder peso, lo que es doblemente bueno.

Conclusión: el Liroglutide, como efecto primario normaliza glucemias. Y como efecto secundario quita la sensación de hambre a la mayoría. Y al comen y picar menos, pues claro, adelgazan.

Y como los laboratorios son muy listos, enseguida vieron que ahí había un filón, y empezaron a fabricar Liroglutide no solo como tratamiento para diabéticos tipo II, sino también para otros enfermos que, sin ser diabéticos, quieren tener menos hambre para adelgazar.

Es decir, se les ocurrió usar el efecto secundario del fármaco (quitar hambre) como primario. Y animaron a endocrinos y a otros médicos, a recetarlos a no diabéticos para adelgazar.

Y ahora te cuento en qué ha derivado todo esto.

Es verdad que la Liroglutida quita el hambre, hace tener menos antojos, menos picoteo, y ayuda a adelgazar en cantidad variable a casi todos.

Pero es un fármaco peligroso que tiene muchos efectos secundarios.

Siempre se debe empezar el tratamiento con dosis bajas, para dar la opción de que la persona se adapte y les provoque menos efectos secundarios desagradables.

Las dosis bajas son de 0,6 al día. Y aún así, casi siempre provocan nauseas, vómitos, diarrea o estreñimiento. Estos síntomas son muy, muy frecuentes.

También frecuentes, aunque un poco menos, son las hipoglucemias, (es decir, que te baja el azúcar en la sangre).

Esto es muy lógico porque recuerda que se inventó para bajar las glucemias altas de algunos diabéticos. Y si tú no eres diabética y encima te inyectas dosis altas como ahora te contaré que es lo normal, pues tienes muchas probabilidades de acabar con hipoglucemias.

¿Estas hipoglucemias son peligrosas?

Pues no y sí. Estas hipoglucemias en sí, no son graves, pero hacen que estés cansada y mareada. Y si estás conduciendo cuando te viene una hipoglucemia… pues no es lo más recomendable precisamente.

Y como efecto secundario más peligroso, y menos frecuente de Liroglutida, está la pancreatitis.

Y faltan más efectos secundarios por ver. De hecho, los mismos laboratorios que los fabrican te advierten que no los uses durante más de un año, como mucho.

También te digo que para comprar Saxenda y Victoza, necesitas receta médica. Pero si lo usas porque eres diabética, te la financia el servicio comunitario de salud. En cambio, si la usas para perder peso sin sufrir diabetes, te la tienes que pagar tú ad integrum. Y es carísima.

Y ahora te cuento:

Ya sabes que tienes que empezar con dosis bajas, de 0,6 para adaptarte. Y a la semana siguiente puedes subir hasta 1,2, (si te lo dice tu médico claro). Y a la siguiente puedes subir hasta 1,8.

Y hasta aquí puedes usar Liraglutide para controlar tu diabetes tipo II. Dosis mayores te dan más efectos secundarios, pero no más beneficios.

Tanto Saxenda como Victoza te suministran hasta esta dosis de 1,8 al día.

En cambio, si la quieres usar para quitarte hambre, lo más probable es que tengas que llegar hasta dosis tan altas como 3 al día. Esta es la dosis máxima. Y solo Saxenda te dispensa dosis tan grandes.

Digamos que Saxenda y Victoza son lo mismo, pero Saxenda te ofrece dosis mayores.

Y recuerda que, si lo usas para perder peso, además de necesitar dosis muy altas, no tienes financiación.

Conclusión: el tratamiento te sale a 283 euros… al mes.

Y un año después vuelves al punto de partida, aunque te lo puedas permitir y lleves bien los efectos secundarios. Porque recuerda es el mismo laboratorio quien te dice que no continúes con el tratamiento más de un año. Y créeme: si ellos lo dicen por algo será.

Entonces ¿cuál es la filosofía del uso del tratamiento con Saxenda?.

Pues es algo parecido a la del balón intragástrico: puede ayudar a perder, pero después te quedas abandonada a tu suerte.

Conclusión: Usa Saxenda o Victoza, a dosis bajas como ayuda para perder más rápido, pero al mismo tiempo aprender a comer mejor. Solo así podrás evitar el rebote de peso brutal que te vendrá después de abandonar el fármaco.

Yo te recomiendo es que uses una dosis baja de Saxenda, pero también una dieta baja en carbohidratos, que también te quita hambre y antojos. Así tendrás menos gasto económico, por las dosis bajas, menos efectos secundarios desagradables, y aprenderás hábitos buenos para siempre.

Si haces la dieta baja en carbohidratos con ayuda o por tu cuenta ya es cosa tuya.

Ahora para acabar te cuento: existen otros fármacos parecidos a Liroglutide. Se llaman Ozempic y Trulicity.

Estos se pinchan solo una vez por semana, son más cómodos, menos potentes y tienen menos efectos secundarios.

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