Hola, Soy la Doctora Maite.

Experta en problemas de sobrepeso, Resistencia a la Insulina, Dietas bajas en carbohidratos y Ayuno intermitente.

Ayudo a señoras de cualquier edad a curarse de su resistencia a la insulina para que puedan mejorar su silueta, autoestima y calidad de vida

Hola, Soy la Doctora Maite.

Experta en problemas de sobrepeso, Resistencia a la Insulina, Dietas bajas en carbohidratos y Ayuno intermitente.

Ayudo a señoras de cualquier edad a curarse de su resistencia a la insulina para que puedan mejorar su silueta, autoestima y calidad de vida

Mi historia.

Soy médica especialista en Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor, con muchos años de experiencia tratando con pacientes.

He vivido el problema del sobrepeso desde los dos lados: como mujer que quería verse con menos volumen, hambre y cansancio. Y como médica con muchos enfermos con problemas de sobrepeso.

Porque, por desgracia, ni las facultades de medicina, ni las de nutrición, han demostrado poder con esta pandemia de sobrepeso que nos invade.

Comer 5 veces al día para aguantar mejor…

Eliminar alimentos grasos por sus muchas calorías, a pesar de ser muy sanos…

Ejercicio de cualquier tipo siempre es bueno… Son conceptos que hoy sé que no son correctos.

Te pueden llevar a tener cada año más hambre, más cansancio, más centímetros en la cintura y más frustración.

Mi historia.

Soy médica especialista en Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor, con muchos años de experiencia tratando con pacientes.

He vivido el problema del sobrepeso desde los dos lados: como mujer que quería verse con menos volumen, hambre y cansancio. Y como médica con muchos enfermos con problemas de sobrepeso.

Porque, por desgracia, ni las facultades de medicina, ni las de nutrición, han demostrado poder con esta pandemia de sobrepeso que nos invade.

Comer 5 veces al día para aguantar mejor…

Eliminar alimentos grasos por sus muchas calorías, a pesar de ser muy sanos…

Ejercicio de cualquier tipo siempre es bueno… Son conceptos que hoy sé que no son correctos.

Te pueden llevar a tener cada año más hambre, más cansancio, más centímetros en la cintura y más frustración.

Desde el 2010 hasta el 2015 formé parte de un equipo dedicado a ayudar (o a forzar) a sus clientes a adelgazar con métodos muy agresivos, en una clínica privada: medicinas, balones intragástricos, operaciones para adelgazar… Parecían la solución definitiva.

Por desgracia, 300 intervenciones después, me di cuenta de que tienen un gran fallo: sus efectos no duran mucho porque el operado nunca deja de tener mucho hambre y malestar.

Entonces vuelve a comer después de retirarse el balón intragástrico y vuelven los kilos.

Y en cuanto a las operaciones, aunque reducen la capacidad del estómago, en unos meses se vuelve a dilatar a fuerza de comer cada día un poco más porque, recuerda, el hambre no desaparece.

Los kilos vuelven, pero los efectos secundarios se quedan para siempre 🙁

Hasta que un día descubrí los trabajos de Atkins en los años 90, y de Sarah Hallberg y Jason Fung en los 2.000. Estos personajes han tenido mucho éxito tratando los problemas que se asocian a la resistencia a la insulina (sobrepeso, diabetes tipo II, síndrome de ovarios poliquísticos…)

Gracias a ellos descubrí que el hambre no es un problema sicológico, sino hormonal, que se puede superar fácilmente con una alimentación adecuada.

Desde el 2010 hasta el 2015 formé parte de un equipo dedicado a ayudar (o a forzar) a sus clientes a adelgazar con métodos muy agresivos, en una clínica privada: medicinas, balones intragástricos, operaciones para adelgazar… Parecían la solución definitiva.

Por desgracia, 300 intervenciones después, me di cuenta de que tienen un gran fallo: sus efectos no duran mucho porque el operado nunca deja de tener mucho hambre y malestar.

Entonces vuelve a comer después de retirarse el balón intragástrico y vuelven los kilos.

Y en cuanto a las operaciones, aunque reducen la capacidad del estómago, en unos meses se vuelve a dilatar a fuerza de comer cada día un poco más porque, recuerda, el hambre no desaparece.

Los kilos vuelven, pero los efectos secundarios se quedan para siempre 🙁

Hasta que un día descubrí los trabajos de Atkins en los años 90, y de Sarah Hallberg y Jason Fung en los 2.000. Estos personajes han tenido mucho éxito tratando los problemas que se asocian a la resistencia a la insulina (sobrepeso, diabetes tipo II, síndrome de ovarios poliquísticos…)

Gracias a ellos descubrí que el hambre no es un problema sicológico, sino hormonal, que se puede superar fácilmente con una alimentación adecuada.

Porque las hormonas son mensajeros químicos que mandan en nosotros: forman nuestro cuerpo de mujer u hombre según el caso, nos empujan a crecer cuando niños, permiten que crezca otra vida dentro de nosotras en el embarazo, y nos ponen a dormir o a estar despiertas según el momento del día…

Y si un desequilibrio hormonal te impide quemar energía, simplemente te invade el cansancio, el hambre, los antojos y la tristeza. Y la energía que no puedes quemar, se amontona en tu vientre dándote más problemas de figura, autoestima y salud.

Pero la resistencia a la insulina no es una sentencia, se puede superar cambiando alimentación y algún detalle más.

Porque las hormonas son mensajeros químicos que mandan en nosotros: forman nuestro cuerpo de mujer u hombre según el caso, nos empujan a crecer cuando niños, permiten que crezca otra vida dentro de nosotras en el embarazo, y nos ponen a dormir o a estar despiertas según el momento del día…

Y si un desequilibrio hormonal te impide quemar energía, simplemente te invade el cansancio, el hambre, los antojos y la tristeza. Y la energía que no puedes quemar, se amontona en tu vientre dándote más problemas de figura, autoestima y salud.

Pero la resistencia a la insulina no es una sentencia, se puede superar cambiando alimentación y algún detalle más.

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