Hola, soy la doctora maite

Y quiero mejorar la vida de mujeres de cualquier edad, incluso mayores de 50, enseñándoles a comer bien, para que puedan quemar vientre,  ganar salud y energía vital tanto física como síquica, y se puedan mirar al espejo con mucho gusto y orgullo.

Mi historia

Soy médica anestesióloga con muchos años de experiencia tratando con pacientes.

Por desgracia, ni las facultades de medicina, ni las de nutrición, han sido muy eficientes a la hora de enseñarnos, en plan práctico, cómo evitar coger kilos a las personas, y más mujeres pasados los 35, que no podemos pasar muchas horas a la semana haciendo ejercicio físico eficaz, en esta sociedad llena de comidas y bebidas “muy engordantes”.

Y yo he vivido este problema desde los dos lados: como mujer con problemas de peso, y como médica con enfermos con problemas de peso.

En aquella época seguía a rajatabla todos lo consejos de la buena nutrición, o eso creía yo entonces.

Me refiero a comer 5 veces al día para controlar mejor el hambre.

Solo alimentos con muy pocas grasas.

Incluso racionaba algunos tan sanos como aguacates y aceite de oliva, por las calorías.

Y hacía ejercicio físico con fatiga y estrés.

Y cada año más centímetros de cintura.😆

Cuando una paciente me decía “si no como, me siento muy mal y tampoco adelgazo” yo le decía “tienes que dejar de pensar en comidas a todas horas”

A medida que los años pasaban, las operaciones para adelgazar se hicieron cada vez más populares.

Parecían la solución perfecta porque no necesitaban de la colaboración del paciente. Solo tenían que dejarse operar, correr riesgos y dolor, y después aguantar los efectos secundarios.

Así pensábamos entonces muchos médicos y pacientes. Yo la primera. Tal es así que durante años yo misma formé parte de un equipo dedicado a operar para adelgazar.

En la reducción de estómago convertíamos el estómago en un tubo, para que solo entrara muy poca comida y bebida, dentro.

Y en el bypass intestinal, además de hacer muy pequeño el estómago, también hacíamos más corto el intestino delgado, para que muchos nutrientes de las comidas fuesen a parar directamente al inodoro.

Y estoy contigo en que la idea parece triste, pero muy eficaz.

Por desgracia, 300 operaciones después, me di cuenta de que tampoco funcionaban porque tenían un gran fallo.

Lo peor es que los operados seguían teniendo mucho hambre, y al cabo de unos meses volvían a coger peso porque, aunque solo podían comer y beber muy poco cada vez que comían y bebían, nada les impedía comer y beber muy poco, pero muchas veces al día.

Y así los kilos volvían. Y el estómago se vuelve a dilatar, como la piel de una embarazada, y vuelta a empezar.

Para mí fue algo duro. Piensa que había trabajado convencida en haber encontrado una solución para ayudar a muchos, y lo que había hecho era ayudar a mutilar y poner en peligro a estas personas para demasiadas pocas veces conseguir resultados.

Hasta que un día me tropecé con los trabajos de Atkins en los años 80, y de Sarah Hallberg y Jason Fung en nuestros días. Son especialistas que curan de la diabetes tipo II y del sobrepeso a sus pacientes con dietas bajas en carbohidratos y ayuno intermitente.

Gracias a ellos descubrí que el hambre no es un problema sicológico, sino hormonal.

Las hormonas son quienes mandan en nosotros: forman nuestro cuerpo de mujer u hombre según el caso, nos empujan a crecer cuando niños, crean otra vida dentro de nosotras en el embarazo, y nos ponen a dormir o a estar despiertas según el momento del día…

Y si unas hormonas te provocan hambre, simplemente no puedes resistirte.

Pero claro, en mi mundo muchos siguen pensando en las operaciones como el mejor tratamiento para el sobrepeso y la diabetes. Solo que aún no hemos encontrado la operación ideal.

Y si no quieres operarte, pues hacer una dieta clásica pasando hambre hasta que te cansas y abandonas y si tienes diabetes, toma pastillas o pínchate insulina.

Me parecía que era luchar contra un muro y estuve a punto de abandonar.

Pero, estos trabajos de Atkins, Jason Fung y Sarah Hallberg me parecían tan buenos que no pude evitar usarlos en mí misma con la intención de no contárselo a nadie.

Y los resultados fueron los que ves en las dos fotos de abajo.

Deje de tener hambre frecuente, de pensar en comidas a todas horas, de comer 5 veces al día, y me vino mucha energía vital para tener hobbies físicos y síquicos, y más autoestima.

Siento no haber conocido el método antes, pero aún tengo muchos años por delante para disfrutar de esta nueva vida.

Ahora me dedico a ayudar a otras a conseguir también estos buenos resultados… ¡o mejores!

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